lunes, 23 de enero de 2012

Sebastián Lelio alista estreno de El Año del Tigre y se radica por seis meses en Alemania

La cinta surgida del 27-F llega a salas el 8 de marzo. En junio, el cineasta se irá becado a Berlín.

Las fechas. En una película de Sebastián Lelio, las fechas nunca juegan un rol meramente calendarizador. Está la Semana Santa de La sagrada familia (2005), un weekend que empuja a la culpa y las traiciones. Está la Nochebuena de Navidad (2009), símbolo de la soledad y búsqueda de identidad de un grupo de adolescentes. Y el 27-F, que le permitió, en El año del tigre (que se estrena el 8 de marzo), reflexionar en torno al sentido de la religiosidad en medio del desastre natural. O de cómo creer en algo cuando el mundo se desvanece a tus pies. 

"En las primeras dos eran eventos que todos identificamos. La del terremoto es uno imprevisto que deja el mundo patas para arriba. Y todas son telones de fondo que evidencian fragilidad", reflexiona. 

Ahora, a casi dos años del terremoto del 27-F, Lelio afina el estreno de El año del tigre, que llegará a los cines en 10 copias, varios meses después de su debut en agosto del 2011 en el Festival de Locarno, aunque esto ya no parece ser importante para el cineasta. 

"La mayoría de la gente no se entera del camino de festivales. Si alguna vez fue relevante, hoy ya no lo es. Además, estamos cercano al segundo aniversario del terremoto. El año del tigre se hizo en esa urgencia y veremos si logra encontrar su audiencia ahora", cuenta. 

La cinta, rodada unas semanas después del sismo en los mismos lugares afectados, gira en torno a un presidiario (Luis Dubó) que luego que la cárcel donde está preso se destruye, arranca para ir en búsqueda de su familia y de la libertad, encontrando el caos, la muerte y un campesino desencantado y religioso (Sergio Hernández).

Luis Dubó en la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Curepto
Tomando hechos reales que se conocieron luego del terremoto (la fuga de presos de la cárcel de Curepto, los animales de un circo que quedaron libres), la cinta fue comparada en su paso por festivales con La carretera y se destacó "la meditación de la insalvable catástrofe", que muestran sus imágenes. 

"Mirando mis películas, me siento ahora tratando de hacer cintas más universales, pero finalmente pienso un montón en mi país", dice a propósito de la cinta. 

Y las fechas vuelven a determinar sus pasos. El 20 de abril inicia el rodaje de su cuarta cinta, la que aún no tiene título pero que filmará con Paly García como excluyente protagonista. "Está escrita para ella. Es la historia de una típica madre chilena que tiene la cagada en todos los flancos, un poco como El luchador, de Mickey Rourke, un drama súper insistente con su personaje", cuenta. 

Con este filme volverá al cine de personajes mirados obsesivamente y desde muy cerca, algo que logró con gran intensidad en su primer trabajo. "Es como dar vuelta la cámara y descubrir un mundo potente que no ha sido narrado, y que está representado por las madres. Hay un mundo ahí, que parece que no es para el cine, pero está lleno de vida y contradicciones", explica. 

Pero por sobre todo, julio es el mes clave para Lelio durante su 2012. Porque ese mes armará maletas y se irá por seis meses a Alemania, por el Programa de Artistas en Residencia del Festival de Berlín (DAAD), que le ofrece un panorama soñado: "Te dan un departamento en Berlín y apoyo económico para trabajar en la creación de un proyecto. Así, puedo montar la película en Alemania y en paralelo escribo el siguiente filme". 

Este programa se suma a la beca Guggenheim que ya obtuvo, y será el periplo más extenso fuera del país que haya tenido el cineasta, que debe ser uno de los directores con más presencia en festivales internacionales de los últimos años. "Es un privilegio, porque te permite un rato largo para pensar en lo que viene. Es bueno darse un tiempo y ver lo que he hecho también, sin el vértigo del día a día", comenta, y agrega que "tener todo este tiempo para editar el filme con Paly García, es una ocasión perfecta, ya que acostumbro a sumergirme por mucho tiempo en el proceso. Desaparezco del mundo durante el montaje", remata.


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